Actividades seguras con niños

21 septiembre, 2020
Actividades seguras con niños

Este año que estamos viviendo es uno de los más complicados que ha vivido nuestra sociedad en siglos y, por supuesto, el más complejo que ha vivido nuestra generación. Está claro que a nivel personal tampoco ha podido ser un gran año para nadie, al menos de forma generalizada, pero siempre puedes encontrar a quien está mejor o peor que tú y, por ende, es muy complicado comparar situaciones personales, ya sean de nivel laboral, familiar o económico, por eso tal vez sea mejor hablar de forma genérica.

Y es que, cuando llega la navidad y, por supuesto, nochevieja, siempre hay alguien que dice eso de que está deseando cambiar de año con la esperanza de que el venidero sea mejor, en muchos sentidos, que el que dejamos atrás. Esta próxima nochevieja yo creo que deberíamos celebrar el cambio de año bajo un mismo lema unitario, aún no sé cuál, pero que venga a decir que el 2020 ha sido un año horrible y que esperamos que el 2021 sea un poco mejor.

He visto memes y chistes al respecto de todo tipo, incluso hay quien dice que se están desatando las plagas del apocalipsis pero en moderno: coronavirus, el virus del Nilo que nos ha traído el mosquito egipcio y algunas otras catástrofes que ya ni recuerdo. Sea como sea, la realidad es que abandonas este 2020 no es algo que vaya a dar mucha pena ¿verdad?

El ocio inexistente

Este año, hemos visto como todo peligraba. Todos los sectores se han visto golpeados de una u otra manera, a pesar de que el turismo, como bien sabemos, haya sido el que más palizas haya recibido. No creo que podamos hablar de un sector que se haya enriquecido, a pesar de que los ha habido como algunas empresas que fabrican, distribuyen o venden material sanitario, porque incluso esas empresas se van a ver afectadas por todo lo que está por venir.

El otro día una amiga me decía que su empresa de marketing, por ahora, no había sufrido ningún golpe ante lo cual yo, prudente, decidí callar, más que nada para no hundir la ilusión de nadie pero, seamos realistas. Si otras empresas empiezan a perder dinero y han de recortar gastos, ¿no será el marketing y la publicidad uno de ellos? Por supuesto que sí. Lo que pasa es que aún no se ha notado ese boom, y de ahí que muchos expertos digan que la verdadera crisis económica la vamos a empezar a sufrir a mediados de 2021, a pesar de la gran cantidad de personas que están en paro actualmente y a pesar de los ERTEs.

Pensemos por ejemplo en el ocio, ¿no será uno de los sectores en los que más recorten las familias si las cosas empiezan a torcerse? Está claro que donde no van a recortar, o donde intentarán no recortar, será en las necesidades básicas como la alimentación, la salud, o la educación de los niños. En otras palabras, que antes dejan de salir a cenar los sábados a restaurantes y dejan de llevar a los niños al cine con tal de tener dinero para pagar los libros del colegio, la comida, o las medicinas que puedan necesitar si uno de ellos está enfermo.

Por eso, y a pesar de que la restauración ya ha sido muy golpeada igual que otros sectores culturales y de ocio, soy de las que piensa que lo peor está por llegar. Y miedo, tengo. Mucho miedo.

Una de las vertientes en las que más fe tengo es en las actividades al aire libre. Personalmente creo que si tengo una partida presupuestaria mensual que puedo destinar a algo de ocio en familia voy a elegir, siempre, hacer algo en petit comité y si es posible al aire libre. Eso significa que si me puedo gastar 100 euros (por poner algo) tal vez contrate una actividad de paintball para toda la familia en el campo, o una jornada especial de rafting, pero no me iría con mis hijos a comer por ahí y pasar la tarde en un parque de bolas. Y como yo, creo que piensa mucha gente, así que pienso que las empresas de ocio que mejores números van a hacer este año son aquellas que organizan actividades y experiencias al aire libre y con un bajo número de participantes.

Ecoactiva, expertos en actividades con niños en Sierra de Cazorla, nos ha explicado que están organizando una serie de experiencias familiares al aire libre para este otoño con las que tienen esperanza de salvar la temporada. Del mismo modo, para el año que viene, piensan seguir promocionando este tipo de actividades al aire libre con la idea de que aquellos que quieran disfrutar de una jornada especial, puedan hacerlo en compañía de los suyos y con total seguridad.

Del mismo modo, en la conocida web Ruralzoom, especialistas en alojamientos rurales y actividades, tienen esperanzas de que su sector sea uno de los menos machacados con la crisis gracias a que el tipo de turismo que ellos promocionan se hace de forma personalizada y las actividades de aventura que ponen a disposición de sus clientes son, en su mayoría, al aire libre.

Y es que hay que dejar clara una cosa, no es lo mismo alojarte en un hotel donde hay zonas comunes e instalaciones compartidas, que hacerlo en una casa rural con tu familia que ha sido previamente desinfectada y en la que no va a acceder nadie más que vosotros mismos.

Por eso, y solo por eso, tengo cierta esperanza en que el sector turístico no caiga del todo en el pozo, y sean varias las empresas que puedan mantenerse o incluso adaptarse para subsistir hasta que todo remonte de nuevo.

Adiós a los parques y CC

Pero ¿a qué me refiero exactamente con actividades seguras? Pues, para empezar, a aquellas que se pueden realizar al aire libre sin demasiadas aglomeraciones.

El sábado pasado cometí el error de ir a Ikea. Ilusa de mí pensé que, ya que tenía que comprar un escritorio para la oficina, podía ir en familia hasta la macrotienda de muebles a curiosear y comer allí. No es que esa sea una actividad lúdica muy divertida, mucho menos para los niños, pero era algo diferente para hacer y eso ya puede ser un aliciente.

Pensé, erróneamente, que el aforo estaría limitado y que si llegábamos allí y había demasiada gente dentro tendríamos que hacer cola hasta que nos tocara acceder al recinto. La primera sorpresa me la llevé cuando comprobé que el parking estaba prácticamente lleno y no nos ponían ninguna pega para acceder a las instalaciones, pero el desastre llegó cuando empezamos a caminar por la exposición de Ikea y conforme nos adentrábamos un poco más en esa selva de mobiliario encontrábamos más y más gente. Hubo un momento, a altura de la zona de las cocinas, donde la gente caminaba enlatada por el centro de los pasillos, codo con codo, y dando pasitos a la vez con el único objetivo de salir de allí cuanto antes.

En esas situaciones, ni mascarilla, ni gel desinfectante ni toser en el codo, porque la primera regla de oro de la prevención en estos días de pandemia que es la distancia de seguridad no existe, y de hecho se va tan pegado al de la derecha, al de la izquierda, al de delante y al de detrás, que es completamente imposible no tocarse.

La culpa fue mía, por decidir ir a un centro comercial cerrado con toda la familia en estos tiempos, pero en mi defensa repetiré lo que he dicho previamente: pensé que estaría el aforo controlado para que cosas así no sucedieran.

El caso es que eso ha venido a demostrarme que ir a un centro comercial, sobre todo de esas características, puede ser ahora mismo una actividad de riesgo, y no seré yo quien se vuelva a meter en algo así, ni aunque me paguen.

Conclusión, descartados los centros comerciales, los cines, los teatros cerrados y los parques de bolas, el ocio que nos queda es aquel que podamos disfrutar en un campo o similar. Desde mi humilde opinión abogo por los deportes de aventura, las barbacoas en familia y los grandes parques infantiles al aire libre siempre y cuando todos los que deban usarla (mayores de 6 años) lleve la mascarilla puesta (padres sentados en bancos charlando incluidos) y se laven las manos de los peques o se use gel hidroalcohólico con cierta frecuencia.

Lo del gel hidroalcohólico es más o menos factible, basta con llamar a mi hijo a menudo para ponerle, pero eso de que todo aquel que deba usarla lleve puesta la mascarilla es complicado así que probablemente también se han acabado los parques infantiles al aire libre para nosotros. Y que conste que entiendo perfectamente a quienes decidan seguir acudiendo pero yo he sopesado los pros y los contras, y ganan los contras.

Por eso hemos hecho un calendario chulísimo de manualidad en el que, cada semana, anotaremos la predicción del tiempo e iremos rellenando los días libres, fines de semana y vacaciones con actividades al aire libre en base a esa predicción.

Al final, su tus hijos están entretenidos en el campo, pueden jugar, moverse, respirar y disfrutar, no necesitan acudir al parque de columpios todas las tardes al salir de la escuela. ¿O sí?