El pulmón, nuestro pulmón.

24 noviembre, 2015
El pulmón, nuestro pulmón.

Pasé una larga estancia en Barcelona, y por las noches me iba al restaurante del apartahotel que se sitúa en el centro de esta gran ciudad. Allí conocí a una mujer de la que pude aprender mucho durante nuestras largas charlas, que tenían lugar mientras cenábamos y disfrutábamos de las vistas a la calle.

Esta mujer me contaba sus maravillosas experiencias que había tenido en el Amazonas. Había estado yendo durante varios años seguidos a pasar largas estancias allí. ¿Su motivo?. La naturaleza. Era amante incondicional de la naturaleza. El rio Amazonas es el rio más caudaloso del mundo, supone una quinta parte del agua dulce del planeta (increíble pero cierto), con lo cual no es de extrañar que la selva que lo rodea por así decirlo, es la selva más grande del mundo. Debido a su gran tamaño, es uno de los pulmones principales del planeta, y como consecuencia de la actividad humana, su cuidado y bienestar se han vuelto de vital importancia en los últimos años. No nos podemos hacer una idea exacta de la cantidad de especies que viven aquí, entre la selva y el río. Se estima que viven unos dos millones y medio de especies de insectos (solo de insectos, para que veáis el gran tamaño que tiene, que de hecho muchos aún están sin clasificar), dos mil especies de mamíferos y aves, y contiene la mayor diversidad de especies vegetales del planeta. Con todo esto sobran los motivos para explicar la gran importancia que tiene su cuidado. Durante los últimos siglos la llegada masiva de europeos y extranjeros a la zona ha provocado la amenaza de las vidas y habitats de las especies que viven en este gran lugar.

Como curiosidad os puedo decir que parte muy grande de los medicamentos que usamos todo el mundo tienen su origen en esta gran selva. Y aquí es donde empieza uno de nuestros grandes problemas. Debido a la gran deforestación que tiene lugar desde hace muchísimos años en el Amazonas, se está perdiendo la posibilidad de encontrar nuevas especies de drogas que nos pueden ser bastante útiles para curar enfermedades.

La selva amazónica se encuentra al borde de la extinción, muchos científicos opinan que está a punto de convertirse en un gigante desierto, y que,de ser así, los daños serían irreversibles dentro de tan sólo diez años.

Es por esto que gente como Laura, la chica de la que os hablaba al principio, muestra tanta preocupación e interés acerca de este tema. No nos damos cuenta de que es un tema bastante grave y serio que nos afecta a cada una de las personas, animales o plantas del planeta. Y que todos somos tanto los que ayudamos a este mal, directa o indirectamente, como los que vamos a sufrir sus consecuencias en un futuro no muy lejano. Y ya ni hablar de nuestras futuras generaciones venideras, ellos son los que realmente van a sufrir las consecuencias más graves de todo esto, puesto que como he dicho antes, es uno de los grandes pulmones del planeta, y aunque cuesta imaginarlo, nosotros respiramos parte del aire que es emitido a la atmósfera desde allí, por muy lejos que esté.

Pero es que además de todo lo citado, tampoco nos podemos olvidar de que hay personas que viven allí mismo, unas treinta millones para ser exactos y que su supervivencia depende de la supervivencia de esta selva, porque los recursos que ellos utilizan son los que la propia naturaleza les ofrece.

Con la tala de árboles de esta zona provocamos que aumente los efectos del cambio climático, y como consecuencia, el aumento de la temperatura media del planeta provocando el deshielo de los polos, la subida del nivel del mar…

Es por esto por lo que me estoy pensando muy seriamente en unirme a Laura a la lucha en contra de la deforestación de esta maravilla que nos ofrece la naturaleza de nuestro planeta porque al ser un sitio que está tan lejos, nos pensamos que nosotros ni podemos hacer nada para ayudar ni nos afecta, pero por favor, seamos conscientes de que sí nos afecta a todos y pensemos en nuestros futuros hijos o nietos. ¡Salvemos el Amazonas!

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