¿Qué son las varices y cómo se pueden tratar?

Las varices son venas dilatadas y retorcidas que suelen aparecer en las piernas. Son el resultado de una acumulación anormal de sangre en las venas debido a la debilidad de las paredes venosas o a la insuficiencia de las válvulas venosas.

Este problema de salud afecta a un gran número de personas en todo el mundo, y no solo es una preocupación estética, sino que también puede causar molestias y problemas médicos más graves. Por suerte, existen varios tratamientos efectivos disponibles para abordar las varices y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen.

Uno de los tratamientos más comunes para las varices es el uso de medias de compresión. Estas medias ejercen presión sobre las venas, ayudando a mejorar la circulación sanguínea y reduciendo la hinchazón y la sensación de pesadez en las piernas. Si bien las medias de compresión no eliminan las varices, pueden aliviar los síntomas y prevenir que empeoren. Se pueden encontrar en diferentes grados de compresión, y el médico puede recomendar el nivel adecuado según la gravedad de las varices.

Los procedimientos mínimamente invasivos son otra opción para tratar las varices. Uno de los más comunes es la esclerosis con espuma. En este procedimiento, un líquido o espuma se inyecta en la vena afectada, lo que provoca que la vena se cierre y se redirija el flujo sanguíneo a través de venas más saludables. La esclerosis con espuma es efectiva para tratar varices pequeñas y medianas.

Otro procedimiento es la ablación con láser o radiofrecuencia. En la ablación con láser, se inserta una fibra óptica en la vena, y la energía láser calienta y cierra la vena. En la ablación por radiofrecuencia, se utiliza un catéter que emite energía de radiofrecuencia para lograr el mismo efecto. Estos procedimientos son efectivos para tratar venas más grandes y varices más graves.

La flebectomía es un procedimiento quirúrgico en el que se eliminan las venas afectadas a través de pequeñas incisiones en la piel. Esta técnica se utiliza cuando las varices son demasiado grandes o extensas para tratamientos menos invasivos. A pesar de ser una cirugía, la flebectomía es menos invasiva que las técnicas quirúrgicas tradicionales y tiene tiempos de recuperación más cortos.

La cirugía de derivación venosa es otro tratamiento que se reserva para casos graves de varices. En esta cirugía, tal y como nos explican desde Centro Quirúrgico Calero y Manzano, se ligan o extirpan las venas afectadas, redirigiendo el flujo sanguíneo hacia venas sanas. Aunque es un procedimiento más invasivo, puede ser necesario en casos de varices crónicas que no responden a otros tratamientos.

La elección del tratamiento de varices depende de la gravedad de la afección, la salud general del paciente y sus preferencias personales. Es esencial consultar a un especialista en enfermedades vasculares o un cirujano vascular para determinar el enfoque adecuado.

¿Cómo se previene la aparición de varices?

La prevención de la aparición de varices es fundamental para reducir el riesgo de desarrollar esta afección venosa. Por ello, a continuación, os vamos a dar una serie de consejos y prácticas que pueden ayudar a prevenir la formación de varices o a reducir su agravamiento:

  • Mantén un peso saludable: el sobrepeso y la obesidad ejercen presión adicional sobre las venas de las piernas, lo que aumenta el riesgo de varices. Mantener un peso adecuado a través de una dieta equilibrada y ejercicio regular es esencial.
  • Ejercicio regular: el ejercicio fortalece los músculos de las piernas y mejora la circulación sanguínea. Actividades como caminar, nadar, andar en bicicleta y levantar las piernas pueden ayudar a prevenir las varices. Evita estar sentado o de pie durante largos periodos sin movimiento.
  • Evita el tabaco: el tabaquismo debilita las paredes de las venas y afecta la circulación. Dejar de fumar es beneficioso tanto para la salud vascular como en general.
  • Mantén una dieta equilibrada: una dieta rica en fibras, antioxidantes y bajos niveles de sodio puede contribuir a una buena circulación sanguínea y a mantener un peso adecuado.
  • Controla la presión arterial: la hipertensión arterial puede ejercer una presión adicional sobre las venas. Controla tu presión arterial siguiendo las recomendaciones médicas.
  • Evita cruzar las piernas: cruzar las piernas mientras estás sentado puede dificultar el flujo sanguíneo y aumentar la presión sobre las venas. Intenta mantener las piernas en una posición más neutral.
  • Usa medias de compresión: si tienes predisposición a desarrollar varices o si pasas mucho tiempo de pie, las medias de compresión pueden ayudar a mejorar la circulación venosa. Consulta a un médico para obtener recomendaciones específicas sobre el grado de compresión adecuado.
  • Eleva las piernas: elevar las piernas por encima del nivel del corazón durante unos minutos al día puede ayudar a reducir la presión en las venas de las piernas.
  • Hidratación: beber suficiente agua ayuda a mantener la sangre en un estado adecuado de fluidez, lo que facilita la circulación.
  • Evita ropa ajustada: la ropa muy ajustada, en particular la que constriñe la cintura o las piernas, puede dificultar el flujo sanguíneo. Opta por prendas cómodas y holgadas.
  • Cuida tus pies: el uso de zapatos planos y cómodos es importante para mantener una buena circulación sanguínea en las piernas.
  • Masajes: los masajes regulares en las piernas pueden ayudar a mejorar la circulación y reducir la presión en las venas.
  • Descansos durante el trabajo: si tienes un trabajo que requiere estar de pie o sentado durante largos periodos, asegúrate de tomar descansos breves para mover las piernas y mejorar la circulación.
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