Muchos nos planteamos, en algún momento de nuestra vida, adoptar algún hobby en el que podamos dar rienda suelta a nuestra creatividad. No solo queremos hacer algo que nos ocupe el tiempo, sino que nos enriquezca a nivel intelectual, que nos produzca satisfacción. Te presentamos 6 disciplinas en las que puedes introducirte, con relativa facilidad, aunque no las hayas practicado nunca.
La expresión artística es una necesidad. Es el deseo de sacar de nuestra mente las emociones y sentimientos para plasmarlos fuera. La actividad artística que elijamos es el medio que vamos a utilizar para hacerlo, pero la pulsión del artista es crear, en sentido general.
Son muchos los artistas que se han movido entre varias disciplinas, hasta que se han inclinado por una de ellas, la que les hacía sentirse más cómodos. El poeta Rafael Alberti oscilaba entre la pintura y la literatura, cuando era joven. El director de cine Gonzalo Suárez, reciente Goya de honor, escribía libros antes de hacer películas.
El artista, que puede ser una persona cualquiera, la señora que te vende la barra de pan en la tahona, el conductor del autobús, tiene esa necesidad creadora que le ha llevado a iniciarse, muchas veces de manera autodidacta, en alguna disciplina que le llama la atención, como el dibujo y la pintura. Para poder evolucionar necesita formación. Esa se adquiere asistiendo a cursos. Puesto que no basta con tener sensibilidad y ponerle voluntad. Hay que aprender las técnicas de la materia artística, para sacarle el máximo rendimiento.
Muchas de estas actividades son artes plásticas. Por eso, los vendedores de Artespray, una tienda online de productos para manualidades y bellas artes, ponen tanto hincapié en los materiales e instrumentos para crear. El resultado obtenido depende en gran medida de la calidad de los elementos que utilicemos para la creación.
Sin más demora, te presentamos 6 propuestas para que empieces a dar rienda suelta a tu creatividad:
La pintura.
La pintura artística está ligada al dibujo. El dibujo es uno de los primeros medios de expresión del ser humano. Cuando somos niños pequeños, uno de los canales con los que más nos expresamos es con el dibujo. El dibujo de un niño llega a decir más sobre su pensamiento que las palabras.
Con la pintura artística, el dibujo alcanza consistencia, solidez. Digamos que se sobredimensiona. Nos permite utilizar con más eficiencia recursos como el color, la luz, la perspectiva, lo que hace que nuestras creaciones sean más expresivas.
Existen diferentes técnicas de pintura. Una de las más populares es la pintura al óleo. Que no es de las más sencillas. Los pigmentos utilizados en esta pintura transmiten una gran expresividad. Ponen el acento en el color y en el trazado de la pincelada. Lo que hace que además de retratar una escena o un paisaje, reflejen con más nitidez el estado de ánimo del autor.
La técnica de la acuarela, en cambio, con el empleo de pigmentos que se disuelven en agua, facilita el manejo de la luz, de las trasparencias. Nos permite ir creando diferentes capas sobre el dibujo, que actúan como filtros de la imagen, impregnándola de matices sutiles.
La pintura al pastel, que es una técnica pictórica que se practica con barras de cera de colores, recuerda en cierto modo a la pintura al óleo, puesto que facilita un gran control sobre el color. Es una pintura más práctica, menos sucia, tienen un secado rápido, pero no tiene tanta expresividad como la pintura al óleo.
Para iniciarse en la pintura, muchos profesores proponen la técnica de la pintura acrílica. Es una pintura versátil (se puede utilizar sobre diferentes materiales) es fácil de manejar y con ella se pueden lograr diferentes texturas.
Cerámica.
La cerámica es una actividad realizada por los grupos humanos desde los albores del tiempo. Desde la prehistoria, cuando éramos pueblos nómadas, cazadores y recolectores. Esta actividad le permitió al hombre dotarse de instrumentos necesarios para su vida diaria; pero también, como se ha podido comprobar en innumerables yacimientos arqueológicos, el hombre asignaba a los objetos de barro un valor simbólico. Con ellos, por ejemplo, formaba ajuares para honrar a los difuntos.
Con la cerámica, nuestra creación artística adquiere una utilidad práctica. Además de volcar sobre esta actividad nuestra creatividad, nuestros gustos estéticos, nuestra visión de la belleza, lo hacemos en objetos que vamos a utilizar con cierta frecuencia: Unas tazas, unos platos, un florero, una maceta, un botijo. Un detalle que la hace especialmente atractiva.
Esta actividad es bastante completa. El proceso creativo incluye diferentes fases en las que podemos dar rienda a nuestras inquietudes artísticas y aplicar nuestros conocimientos técnicos. En la creación de una obra de cerámica tenemos el modelado, el secado, el cocido, el pintado.
Es, además, una actividad que nos permite escalar, evolucionar. Podemos empezar haciendo cerámica con el moldeado manual, como si estuviéramos jugando con plastilina, y adentrarnos un tiempo más tarde en el manejo del torno de alfarero. Del mismo modo, podemos comenzar con el secado de nuestras piezas al sol, y cuando la dominemos, aprender a utilizar el horno de cocción. Con lo que nuestras obras serán más fuertes y duraderas.
Lo bueno de la cerámica es que no necesitas una gran inversión para practicarla. Un kit básico de cortador de hilo, esponja y rodillo, suele ser suficiente para empezar. Para decorar las primeras obras utilizaremos pintura de témperas o acrílica; y para moldearlas, arcilla blanca o roja, que son de fácil manipulación.
Escultura.
Consideramos la escultura como una de las grandes artes. Una disciplina compleja. Sin embargo, como nos explica el blog Overgenius, es posible iniciarse en ella aunque no tengamos mucho conocimiento previo.
Existen tres grandes técnicas en la escultura. El esculpido, que consiste en quitar material sobre un gran bloque macizo para darle forma (madera, piedra); el modelado, que se basa en ir añadiendo material; y el fundido, que se trata de verter un metal líquido, a grandes temperaturas, como el bronce o el hierro, sobre un molde previamente hecho en barro o cera.
Para iniciarse en la escultura, lo más sencillo es comenzar con el modelado. Esta técnica se practica con arcilla, con yeso o con cera. Necesitamos un bloque base sobre el que vamos a trabajar. La gran diferencia del modelado en la escultura, respecto al que se realiza en la cerámica, no es que vayamos a manipular la arcilla; sino que iremos añadiéndole material para ir conformando la figura.
En muchos trabajos de arcilla, la obra final es hueca. Mientras que en la escultura es maciza.
El yeso o escayola; y la cera, tienen una particularidad. Y es que se trabaja con moldes. Plantillas que podemos comprar ya prefabricadas o elaborarlas con resinas especiales. Con la cera y la escayola se utiliza una técnica combinada de modelado y vaciado.
Igual que se hace con las esculturas de bronce, podemos fabricar el modelo en barro, y mediante un sistema de sacar el negativo, preparar el molde sobre el que verteremos la cera líquida o el preparado de escayola.
Antes de comenzar con la escultura, es conveniente dibujar el boceto preliminar, que nos servirá de guía para trabajar la obra. En la escultura, el artista debe tener una visión tridimensional.
Fotografía.
Decía el fotógrafo Alberto García Alix, uno de los fotógrafos emblemáticos de la movida madrileña, que en la fotografía, lo más importante es la mirada del fotógrafo. Es lo que hace que una imagen de la vida real se pueda convertir en una obra de arte.
García Alix se vanagloria de ser autodidacta, pero no es del todo así. La efervescencia artística que se respiraba en el Madrid de principios de los años 80 le permitió entrar en contacto con directores de cine, pintores, diseñadores, músicos, otros fotógrafos, y unos aprendieron de los otros.
García Alix ha desarrollado la mayor parte de su carrera en fotografía analógica en blanco y negro, pero no se opone a la fotografía digital. Es más, señala que ha aportado grandes avances técnicos que son útiles para los fotógrafos artísticos.
Para iniciarse en la fotografía, además de la intuición propia del fotógrafo, hay que aprender a utilizar la luz, partir de una visión compositiva de la imagen y jugar con los ángulos. El blog sobre fotografía Bargain Fotos ofrece una serie de consejos para principiantes. Estos son algunos de los más destacados:
- Dispara en manual. Ajustar los parámetros de la cámara, como la velocidad de disparo y el diafragma, permiten al fotógrafo conseguir diferentes efectos. Y, por tanto, desarrollar su lado artístico. Si se hacen las fotos en automático, como hace el móvil, la intervención del fotógrafo se limita al encuadre.
- Edita las fotos. Todas las fotos que aparecen en las revistas y en la publicidad están editadas. La edición no le quita autenticidad a la fotografía, sino que forma parte del proceso creativo. El fotógrafo debe saber utilizar software de edición como Photoshop o Lightroom.
- Mantén el horizonte recto. Este es un asunto obvio, pero con frecuencia se suele olvidar. En la fotografía las líneas son fundamentales. Guían los ojos del espectador a través de la imagen. La línea de fondo que enmarca la fotografía es el horizonte.
- Atrévete a jugar con diferentes ángulos. La foto clásica es la imagen de frente del objeto, como si nos paráramos delante de un cuadro en un museo. La hemos visto tantas veces que ya carece de interés. Jugar con diferentes ángulos y perspectivas ofrece una imagen más personal y diferente del objeto fotografiado.
Teatro.
La interpretación es otra actividad artística en la que te puedes introducir siendo completamente neófito en la materia. En muchas ciudades, incluso, centros sociales de barrio, hay grupos de teatro amateur.
Amparo, una chica de 50 años de Valencia, se apuntó a un par de grupos de estos. A una compañía de teatro no profesional y a un grupo de improvisación. Lo hizo por probar. Porque era una cosa que siempre le había llamado la atención. Me comenta que es una de las mejores decisiones que ha tomado en su vida.
El teatro, meterse en el papel de los personajes, que es como meterse en la piel de otras personas, le ha permitido manejar sus emociones, comprender cómo funciona la mente y desarrollar la empatía. Todo esto sin olvidar que el teatro es una actividad coral, en la que compartes la experiencia de sacar una obra adelante con otras personas que tienen las mismas inquietudes que tú.
Amparo da un gran valor al director y a los formadores de improvisación; en cuanto a que tienen la capacidad de descubrir las aptitudes del actor y sacar lo mejor de ellos, pero lo cierto es que lo que el actor saca a relucir, ya lo tenía dentro, y ha aprendido a desarrollarlo con técnicas de interpretación. Sin duda, una actividad artística diferente y reconfortante.
Escritura creativa.
La escritura nos ayuda a ordenar nuestros pensamientos. A sacar fuera nuestros fantasmas personales y desprendernos de ellos. Es una de las prácticas artísticas más terapéuticas y gratificantes, pero no es sencillo practicarla.
La mayoría de los escritores aficionados piensan que saben escribir, se consideran autodidactas. Redactar es una tarea que llevamos haciendo desde el colegio. ¿Quién le va a enseñar a un escritor que ha escrito un cuento o unas pocas poesías a escribir? El copywriter Javi Pastor piensa que son pocas las personas que de verdad saben escribir. Por lo tanto, la formación es más que necesaria. No basta con la vocación.
Construir una novela es una tarea compleja. El novelista Juan Gómez Jurado, autor de la trilogía de la reina negra, una de las sagas de novela policiaca más vendidas en España en los últimos años, opina que un taller de escritura creativa debe enseñar a montar una trama de manera que sea atractiva para el lector, a construir bien los personajes y a estructurar la historia.
Uno de los problemas frecuentes de los escritores es que escriben para ellos mismos. Pero todo escrito nace para ser leído. Adaptarse a una serie de normas básicas no significa hipotecar la historia o la voz del autor. Implica conectar con el lector. Que el mensaje encuentre un receptor.







