Y llegó el temido “Blue Monday”

Es muy gracioso comprobar cómo todos los años aparecen noticias en los medios de comunicación sobre el temido “Blue Monday” cuando, en mi opinión, cada uno se levantará ese día con el pie derecho, izquierdo o con el de en medio según su contexto emocional, social, laboral, familiar, etc. aunque imagino que habrá opiniones de todo tipo.

Para quien no lo sepa, el Blue Monday es un lunes concreto señalado en el calendario todos los años y esta vez ha tocado el 18 de enero. Es el nombre dado al tercer lunes de enero, presentado como el día más deprimente del año y el motivo de ello es una ecuación que hizo una campaña publicitaria en 2005 la agencia de viajes Sky Travel.

Actualmente, como ya he comentado, hay opiniones para todo. En este artículo de La Vanguardia afirman que la ecuación no tiene base científica y que todo fue una campaña que saltó a las redes sociales con la velocidad de la pólvora. Sin embargo, como todos los años, ya tenemos a todos los medios de comunicación hablando de lo mismo, del día más triste del año.

Tras hablas con este bufete de psicólogos en Barcelona cuya directora, María Luisa Fernández, es toda una eminencia en el sector, mi opinión se reafirma más en que no es más que un bulo que no tiene nada de real. Según la prestigiosa doctora hablamos de una pseudociencia que no demuestra nada y que puede tener más efecto en la población a causa del efecto Pigmalión que por cualquier otra cosa.

El efecto Pigmalión no es más que el hecho de creerse que algo es cierto, interiorizarlo y llegar a sentirlo como real aunque no lo sea. Es como cuando pensamos que algo nos va a sentar mal al comerlo y al final acabamos vomitando, sí o sí, aunque la comida estuviera en perfectas condiciones.

Más allá de fórmulas o ecuaciones matemáticas más o menos popularizadas, sí que es cierto que hay multitud de variables que pueden influir en nuestro estado de ánimo como puede ser el clima, que es algo externo que no podemos cambiar, pero todo dependerá de cómo gestionemos nuestras emociones porque si el día sale lluvioso pero eso nos evoca momentos felices de cuando éramos niños el efecto será justamente el contrario al esperado, mientras que a otras personas esa lluvia puede traerles tristeza o depresión.

Lo mejor que podemos hacer es aprender a aceptar que no pasa nada si algún día no estamos al cien por cien porque tenemos que ser capaces de comprender que hay días que podemos estar un poco más flojos sin que eso suponga un problema para nadie, ni siquiera para nosotros mismos. Hay que desdramatizar ese hecho ya prender a valorar las pequeñas cosas que tenemos y todo lo que hemos conseguido.

Para desengancharnos de los pensamientos negativos también debemos intentar hacer acciones contrarias al estado de ánimo negativo que tenemos y darnos, si es necesario, pequeños caprichos que para nosotros sean placenteros y que ayuden a cambiar la concepción que

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