Mujeres como vigilantes de seguridad: inteligencia y prevención sobre fuerza bruta

25 junio, 2020
Mujeres como vigilantes de seguridad: inteligencia y prevención sobre fuerza bruta

Un vigilante de seguridad es un profesional de carácter privado o público que vela por la seguridad, primordialmente en relación a las personas, edificios y bienes materiales de cuya protección, vigilancia y custodia estuviera principalmente encargado por la empresa u organismo contratante como complemento y contribución a la seguridad pública proporcionada por las fuerzas de seguridad del estado.

Los vigilantes de seguridad llevan a cabo sus funciones ejerciendo la vigilancia y protección de bienes, establecimientos, lugares y eventos, tanto privados como públicos, así como la protección de las personas que puedan encontrarse en los mismos, llevando a cabo las comprobaciones, registros y prevenciones necesarias para el cumplimiento de su misión. Además, deberán evitar la comisión de actos delictivos o infracciones administrativas en relación con su ámbito de protección. En relación con dicho ámbito, cuentan con la autoridad para detener y poner a disposición policial a los delincuentes y sus instrumentos, así como denunciar a quienes cometan infracciones administrativas.

Responsabilidades de un vigilante de seguridad

Los vigilantes de seguridad controlan la gente que entra y sale de sitios de reunión y esparcimiento, como los hoteles, pubs, discotecas, casinos y otros lugares autorizados. En discotecas y pubs, además, deben tranquilizar a la gente en situaciones tensas o agresivas para que el personal y los clientes puedan trabajar y disfrutar de la noche.

En estos casos, los vigilantes de seguridad se aseguran de que los clientes vistan de acuerdo con las reglas del club, por ejemplo, algunos locales niegan la entrada a personas que lleven zapatos deportivos o pantalones vaqueros, mientras otros clubs restringen la entrada solo a las parejas, entre otras reglas propias de cada establecimiento.

Así, los vigilantes de seguridad son responsables de lo siguiente:

  • Permitir la entrada a los clientes.
  • Gestionar las colas de entrada en el exterior del local.
  • Comprobar que los clientes sean mayores de edad.
  • La seguridad y el bienestar de los clientes.
  • El cumplimiento de los reglamentos de seguridad en caso de incendios, y la comprobación de los equipos contra incendios y salidas de emergencia.
  • El cumplimiento de las normas de concesión de licencias, etc.

Además, tienen que llevar a cabo lo siguiente:

  • Detectar clientes que lleven drogas o armas.
  • Observar el comportamiento de los clientes dentro del local.
  • Hacer frente a situaciones tales como un cliente borracho o una pelea.

En ocasiones, deberán contar cuantas personas entran y salen del local para asegurarse del cumplimiento de la normativa contra incendios y de seguridad. Cuando se alcanza el límite legal, se ven obligados a impedir la entrada de más clientes.

Los vigilantes de seguridad llevan un registro de los detalles de las incidencias que se producen y, a veces, tiene que ofrecer pruebas a la policía.

A menudo trabajan en pareja, mientras que en locales más grandes lo hacen en equipo. Por lo general, deben asegurarse de que las personas salen de las instalaciones de manera segura al final de un evento. En ocasiones, deben pasar varias horas de pie en el exterior y soportar cualquier condición atmosférica. Cuando están en el interior, deben trabajar en un ambiente ruidoso y caluroso.

Los vigilantes de seguridad deben estar dispuestos a usar un uniforme si es necesario. A menudo llevan auriculares intercomunicadores de radio para mantenerse en contacto con otros miembros del personal.

Competencias

  • Actitud responsable.
  • Aptitudes para llevar registros.
  • Asertivo.
  • Busca a clientes.
  • Capacidad para trabajar en equipo.
  • Capaz de entablar buenas relaciones con la gente.
  • Capaz de prestar atención al detalle.
  • Capaz de seguir normativa en materia de salud y seguridad.
  • Controla que las personas entren y salgan por puntos autorizados.
  • Diplomático.
  • Buena forma física.
  • Habilidad para gestionar conflictos.
  • Habilidades comunicativas.
  • Justo.
  • Se asegura de que se sigue la normativa en materia de prevención contra incendios.
  • Se encarga de pedir documentación que demuestre la edad requerida y de controlar que se lleve el atuendo apropiado.
  • Seguro.
  • Testifica ante la policía.
  • Toma nota de detalles de incidentes.
  • Trabaja de noche y en fines de semana.
  • Trabaja en equipo.
  • Tranquiliza a personas que se encuentran en situaciones tensas o de agresión.
  • Tranquilo.

Perfil profesional

Según los especialistas en formación en el área de Academia Marin, un vigilante de seguridad siempre es:

  • Responsable y siempre alerta.
  • Capaz de mantener la calma, a veces incluso ante situaciones difíciles.
  • Atento y amable, y con buenas habilidades de comunicación.
  • Educado y diplomático.
  • Capaz de resolver una situación de agresión o resolver un conflicto sin ponerse a sí mismo o a los que le rodean en una situación de peligro innecesario.
  • Una persona dispuesta a trabajar de noche y los fines de semana.
  • Una persona en buenas condiciones físicas, ya que podría tener que pasar mucho tiempo de pie.
  • Seguro y asertivo.
  • Una persona preparada para trabajar con personas de muchos tipos y estar preparada para trabajar en equipo.

Ventajas de las mujeres como vigilantes de seguridad

Ser vigilante de seguridad es una profesión con futuro, existe demanda suficiente de trabajadores correctamente formados y el sector de la seguridad privada presenta más estabilidad laboral que otros, por lo que resulta una buena opción para las mujeres que desean incorporarse al mundo laboral con ciertas garantías, aunque hay que tener en cuenta que también tiene un importante carácter vocacional.

Otro de sus atractivos es que no existen desigualdades salariales entre hombres y mujeres. El Convenio Estatal de Empresas de Seguridad, fija con todo detalle los importes a percibir por los vigilantes de seguridad según sus categorías, los pluses, dietas y complementos, por lo que independientemente del género, se perciben los mismos salarios a mismo trabajo realizado.

En relación a la inclusión de las mujeres en el mundo de la vigilancia, algunos estudios apuntan a que estas pueden aportar ventajas claras a los equipos en los que son integradas:

  • Pueden facilitar la detención y el cacheo de otras mujeres.
  • Suelen negociar de forma más tranquila y en situaciones conflictivas, no son vistas como una amenaza por lo que pueden calmar los ánimos y llevar la situación bajo control con buenos resultados.
  • En tareas de protección de personas o servicios de escolta, suelen pasar más desapercibidas tanto si actúan en pareja como si están de servicio en solitario.
  • Aportan puntos de vista complementarios e igualmente válidos a la percepción masculina.
  • Son muy buenas comunicadoras y suelen resultar imprescindibles en los controles de acceso.
  • Necesidades de intervención.

Teniendo en cuenta que en la seguridad prima sobre todo la prevención y la capacidad de negociación y control en situaciones de riesgo, las mujeres pueden aportar mucho en ese sentido. Pese a la percepción que tiene la mayoría de la gente, de que un vigilante debe ser alguien que tenga fuerza física suficiente para enfrentarse a cualquier peligro, esa idea proviene del desconocimiento de cómo se ha de actuar si eres un buen profesional.

La prevención es la prioridad, no el enfrentamiento. De ahí que la inteligencia de un vigilante, su capacidad de intuición, negociación y serenidad sean las cualidades más buscadas, y éstas cualidades son comunes a ambos géneros, hombres y mujeres.

Los equipos de seguridad deben poder enfrentarse a múltiples situaciones de riesgo con las suficientes garantías, por ello las mujeres en general aportan formas necesarias de trabajar en el mundo de la seguridad. Pensar que una mujer no puede trabajar en seguridad porque es físicamente más débil que un hombre, es un error común. Una mujer convenientemente entrenada puede ser completamente eficaz a nivel operativo.

La mujer cada vez más presente en los equipos de vigilancia

El sector de la seguridad privada en España está formado por unas 100.000 personas, de las cuales unas 81.000 son vigilantes de seguridad. El resto lo forma el personal administrativo, logístico o del sector de la seguridad electrónica y alarmas.

Aunque tradicionalmente haya sido un sector esencialmente masculino, lo cierto es que en la actualidad cada vez más mujeres se van incorporando a la profesión de vigilantes de seguridad. Hace cinco años el porcentaje era de un 8%, pero la cifra se ha ido incrementando hasta llegar al 13% en la actualidad, lo que supone unas 10.000 mujeres profesionales de la vigilancia. Hay que tener en cuenta que ningún país europeo supera el 20% de mujeres en el sector de la seguridad privada, por lo que no estamos en absoluto alejados de la media, aunque hay que seguir trabajando para facilitar la incorporación de la mujer como vigilante de seguridad.

En general, siempre ha habido mayor presencia masculina en las profesiones de cierto riesgo como los cuerpos policiales, militares o los profesionales de la seguridad. Por eso las mujeres suelen esforzarse más para demostrar que están igual de capacitadas que sus compañeros y conseguir el mismo nivel de reconocimiento.

Los clientes suelen ser una de las principales causas de que predominen los hombres sobre las mujeres entre los vigilantes de seguridad. Suelen solicitar un vigilante con un perfil determinado ya que parten de la idea de que es mejor tener a un hombre fuerte al frente de la seguridad. Existe la idea preconcebida de que hay actividades que sólo pueden realizar los hombres, y piensan que un vigilante de seguridad ha de ser un hombre que intimide.

Sin embargo, aunque siguen siendo minoría tanto en el grupo de los vigilantes de seguridad, como en el resto de personal que compone una empresa de seguridad privada o de alarmas, las mujeres están avanzando firmemente hacia delante y ahora ya no resulta nada excepcional que veamos a una vigilante de seguridad de servicio en un edificio oficial, en un supermercado o haciendo rondas en vehículos de vigilancia. Pese a que en algunas empresas aún exista el llamado «techo de cristal» (un punto en el ascenso profesional del trabajador en que parece no existir impedimento alguno, pero no consigue alcanzar un puesto de mayor responsabilidad y salario), las mujeres también están alcanzando puestos directivos de la máxima categoría.