La competencia en el sector vinícola profesionaliza el sector

27 marzo, 2019
La competencia en el sector vinícola profesionaliza el sector

Como sabemos, España es un país genuínamente vinícola, su producción y prestigio está muy bien considerados junto a Francia e Italia a nivel europeo. Estos tres países compiten por comerle el terreno a los otros en cuanto a producción y ventas frente a los vinos de EEUU y Sur América. El negocio del vino en España es muy extenso, tiene tanta presencia que son múltiples las regiones especializadas en la cultura del vino y por consiguiente es mucha la gente que vive en este país de este negocio.

España es el país con más superficie de viñedos de todo el mundo y no es de extrañar por esto mismo que cada día más sean los que se quieren dedicar y especializar en el mundo del vino, el vinicultor y el especialista vinícola cada vez tiene más presencia en el mundo profesional y empresarial. La forma tradicional de ganarse la vida a través de los viñedos ha dejado paso hoy en día a una perfil completamente profesionalizado y prueba de ello la tenemos en la proliferación en las universidades españolas del Grado de Enología como sucede en las universidades Rovira i Virgili, la de Cádiz, la de Valladolid, Extremadura; La Rioja y Córdoba.

El sector vinícola cada vez está más profesionalizado

La realidad de la profesión vinícola en España nos muestra que cada vez son más las empresas que buscan contratar a especialistas en el mundo de la vinicultura frente a profesionales de otros campos que tradicionalmente se venían contratando para hacer frente a la nueva situación del mercado. Ejemplo de ello lo tenemos en Bocopa que cuenta con una amplia plantilla de profesionales y especialistas en el sector. El Grado de Enología busca capacitar a los futuros trabajadores del sector en el conjunto de actividades que se refieren a los métodos y técnicas de cultivo del viñedo y a la elaboración de vinos, mostos y otros derivados, el análisis de los productos elaborados y su almacenaje, gestión, conservación, así como la capacitación de aquellas actividades relacionadas con las condiciones técnico sanitarias del proceso enológico.

Estos graduados en enología pueden perfilar el itinerario de su carrera universitaria para especializarse en diferentes ramas como son:

  • La profundización en competencias relativas a la viticultura, enología y el márketing.
  • La profundización en competencias relacionadas con maquinaria, diseño y construcción de bodegas e industria relacionada.
  • La profundización en competencias relacionadas con la composición química y el análisis de la uva y el vino, así como en técnicas e instrumentación propia de los laboratorios enológicos.

Sin duda el objetivo de la profesionalización y especialización de los futuros trabajadores del sector viene a dar respuesta a la mayor demanda al negocio del viñedo que existe en nuestro país. La competencia a nivel mundial es brutal, y no solamente por nuestros competidores cercanos como son Francia e Italia, países también de una larga y apreciada tradición vinícola, sino por la irrupción en el mercado mundial desde hace unos pocos años de la potencia que supone EEUU en todo lo que emprende.

Las familias que viven en España del sector vinícola son muchísimas, famílias enteras se dedican de alguna manera a alguna parte del proceso de la creación del vino en nuestro país, es por ello que no se puede permitir que dicha competencia, más allá de favorecer la evolución del mercado y de nuevas técnicas para mejorar la producción y calidad de nuestros vinos, desbanque a la producción y vinos españoles. Es por este motivo que ha surgido en los últimos años la carrera universitaria de enología, quién le diría a nuestros abuelos que sería algo que se estudiaría en las Universidades…pero la realidad es que en un mundo con tanta competencia, un mundo globalizado en el que cualquier país del mundo le puede hacer la competencia a cualquier otro país, esté en la punta extrema del globo terráqueo en la que esté, no se puede perder ni un minuto, el sector del vino no puede quedarse atrás si quiere seguir perviviendo y siendo competente en nuestro país y fuera de él. Los futuros trabajadores del sector tienen que tener claro que este negocio ya no es el que era, que no basta la tradición ni las costumbres familiares, la competencia es aplastante y si no estamos al día como país vinicultor nos quedaremos atrás.