El primer paso del reciclaje personal puede estar en tu boca

26 enero, 2016

En ocasiones el primer paso hacia el reciclaje personal está en la imagen. Podemos tener la idea del cambio en la mente, pero lo cierto es que, si nos vemos siempre de la misma forma, es posible que en esencia sigamos siendo exactamente la misma persona. Pero, ¿y si para cambiar por dentro lo empezamos a hacer por fuera? ¿Y si para llevar a cabo las modificaciones que buscamos comenzamos por cambiar nuestra sonrisa? En mi última etapa de transición decidí irme a vivir una temporada al pueblo. Quería cambiar, pero no sabía cómo. Ni siquiera con los nuevos aires lo conseguía, hasta que una amiga me dijo: “¿por qué no cambias tu aspecto un poco?”. Y como además llevaba tiempo planteándomelo, acudí a una clínica de blanqueamiento dental en Albacete, cerca del pueblo de mis padres donde me quedaba entonces, y opté por algo radical como cambiar la imagen. Ese día limpié mi sonrisa y posteriormente me corté el pelo y pedí un cambio total en la peluquería. La solución, además de tardar en reconocerme en el espejo unos días, fue total. Aunque seguía teniendo los mismos gustos, miedos y pasiones que antes, era una persona completamente distinta, alguien nuevo. El reciclaje había sido total y absoluto.

A veces no tenemos en cuenta este tipo de soluciones. Nos empeñamos en que la solución está en la cabeza, algo que probablemente sea cierto, pero incluso a la mente hay que activarla (reactivarla en determinadas ocasiones) para que eche otra vez a andar. Los cambios ocurren, claro, pero también hay que forzarlos, darles el empujoncito necesario para que tengan lugar. Y eso, en ocasiones, puede provenir del exterior. Por hablar en términos de metáfora poética, esto sería algo así como cambiar el envoltorio para que el sabor del caramelo empiece a ser el que queremos.

Por otra parte, más allá de los cambios físicos y psicológicos, hay que tener en cuenta los efectos de la salud dental en, precisamente, la mente. Hace unas semanas leí un artículo que indicaba la relación entre la salud bucodental y el rendimiento deportivo. Algo que nunca había pensado, y probablemente muchos de los deportistas tampoco, es que la higiene bucodental correcta contribuye a que el estado físico sea mucho mejor y el rendimiento deportivo, por lo tanto, mucho más amplio y satisfactorio. Al hilo de este artículo, comencé a investigar sobre los efectos de una boca sana en el día a día y la vida en general. La sorpresa fue grande cuando descubrí que la higiene y el cuidado de la boca influyen en muchas más cosas de las que pensamos. Por ejemplo, en el apartado de agilidad mental. O en la felicidad, mismamente. Lógicamente, si tenemos unos dientes perfectamente sanos, nuestra autoestima estará mucho más alta que si nuestra boca no está perfecta. Y, evidentemente, la autoestima hace que veamos el mundo desde otro prisma mucho más positivo y feliz. Como vemos, algo tan olvidado en muchas ocasiones como la boca puede tener la clave de nuestro cambio.

En este sentido, es interesante cómo la salud bucodental ofrece posibilidades más allá de lo físico. Sí, el reciclaje del que hablábamos es evidente en el punto de vista físico. Una persona con los dientes blancos, que se ha sometido a un tratamiento dental, luce mucho más y experimenta un cambio desde lo físico. Pero ese cambio se puede efectuar también desde lo interno. Algo así como un cambio in & out, de fuera a dentro, de dentro a fuera, que puede ayudarnos a recuperar el camino de la autoestima y el reciclaje que andábamos buscando desde hacía tiempo. Por lo tanto, si sigues el ejemplo y acudes, como hice yo, a una clínica dental en Albacete, o en cualquier otra provincia, donde tú vivas, igual tus dientes te reportan el cambio definitivo que estás buscando. Ya lo decíamos antes: los cambios hay que forzarlos. Y ahora, tras leer todo lo que he leído  sobre la influencia de los dientes en el resto, me pregunto si no fue también gracias a ese tratamiento que encontré otra manera de ver el mundo, que me convertí en una persona más alegre y feliz.

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