Consejos para perderle el miedo al dentista

18 septiembre, 2020
Consejos para perderle el miedo al dentista

Cuando hablamos de consejos para perderle el miedo al dentista hay que tener en cuenta que muchas veces estas personas los tienen porque tienen recuerdos no demasiado buenos de su etapa infantil. Esto llega al punto de que, como nos aseguran los especialistas de Clínica Dental Plaza Prosperidad, una de cada cuatro personas dicen tener miedo de ir al odontólogo.

Hay personas que no han visitado al especialista en salud dental durante años. Un miedo que puede venir de los miedos a un tratamiento doloroso, a las agujas o un severo rechazo a sonidos u olores de la propia clínica dental, los cuales pueden hacernos recordar a los malos recuerdos provenientes de nuestra niñez.

Ahora, por fortuna, las clínicas dentales de ahora tienen un ambiente mucho más distendido y amigable. Está claro que los clásicos olores y sonidos de las clínicas dentales no han dejado de existir, pero todo es bastante más discreto de lo que era antes, donde hay instrumentos que no están a la vista y hay música relajante de fondo, con unos tornos mucho más silenciosos que antes.

Ahora también es cierto que los dentistas ahora entienden mucho mejor los miedos que tienen sus pacientes y la clave para solucionarlo es tener un trato de gran amabilidad y delicadeza.

Vamos con una serie de consejos para vencer la ansiedad que provoca ir al dentista:

Encuentra un dentista comprensivo

Puedes preguntar a tus amigos o buscar de forma concreta a un profesional especializado en pacientes que tengan ansiedad.

Visita la clínica antes de la primera consulta

Lo primero que debes hacer antes de solicitar la primera cita es visitar la clínica, conocer al recepcionista y al dentista, echando una ojeada para ver cómo es el ambiente. No te olvides de comentarles de tu ansiedad o de tus miedos para que lo tengan en cuenta de cara a las futuras visitas que realices.

Elige una cita a primera hora de la mañana

De esta forma vas a contar con menos tiempo para pensar en tus miedos e irás acumulando gran ansiedad a lo largo del día.

No llegues antes de tiempo a tu cita

Intenta llegar a la hora en punto y no tendrás que estar esperando en la clínica. Recuerda que en la sala de espera vas a poder sentir más ansiedad ante sonidos y olores.

Planea una primera cita «suave»

Siempre es mejor ir poco a poco, por lo que no recomendamos comenzar de primeras con empastes, endodoncias y anestesias. En la primera visita podemos tener una revisión o limpieza, que se puede aprovechar de forma que conozcamos algo más al dentista en una visita que estará libre de ansiedad. Cuando nos sintamos más cómodos podremos hacer tratamientos de mayor complicación.

Acuerda una señal para avisar que te sientes incómodo

Es posible llegar a un acuerdo con el dentista donde le indiques que vas a precisar de un descanso y deseas que pare. Esto simplemente puede ser una señal con el dedo o levantar la mano, pero hará que aumente más la sensación de control.

Puedes llevar tu música para distraerte

No te olvides de tus cascos y de la música que más te gusta mientras el dentista está haciendo su trabajo. Así es como el tiempo se va a pasar bastante más rápido y no vas a escuchar los sonidos que te llegan a crear gran ansiedad.

La sedación

Si tu fobia es grave, lo mejor es explorar seriamente la posibilidad de ser sedado. En la actualidad se pueden realizar tratamientos sin dolor alguno. Una crema que se aplique localmente en las encías hará que no vayas a sentir la inyección de anestesia.

Existen una serie de sistemas modernos de anestesia que tienen una varita mágica dental que tiene el aspecto de un bolígrafo y donde se puede administrar la anestesia de forma lenta y el paciente pasa a no notarlo.

Existe también la sedación por inhalación, que puede llegar a ser bastante útil cuando queremos relajarnos mediante el procedimiento dental. Es una opción similar al denominado gas de la risa, el cual pasa a ser administrado mediante la boca a las mujeres que dan a luz, pero aquí mediante la nariz.

Otra alternativa, si la fobia tiene carácter grave y el paciente lo quiere, es la sedación intravenosa mientras se está haciendo el tratamiento, todo ello mediante la mano o el brazo. La anestesia no solo es ponerte a dormir, también vas a poder estar despierto e ir hablando con el dentista, pero estarás tan relajado que no vas a recordar bien lo sucedido.