¿Cómo mantener una vida social activa en la tercera edad?

7 septiembre, 2020
¿Cómo mantener una vida social activa en la tercera edad?

Quedarnos solos  después de llegar a los 70 años puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrales, endocrinas e inmunológicas. Mientras que por el contrario, cuando se mantiene una vida social más o menos activa y nos rodeados de gente, nos ayuda a sentirnos bien.

Suele pasar que muchas personas, conforme cumplen años, ven cómo  la familia va aislándolos hasta llegar casi al abandono. Esa soledad les provoca infelicidad e incide en muchos casos en una muerte prematura. También se la asocia con un deterioro de la salud mental y un aumento de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y demencia.

La soledad es una condición muy común de la tercera edad

Lamentablemente, los estudios indican que un 70 % de nuestros mayores viven en soledad y tienen un problema grave asociado, psicológico y/o físico. Esto porque en la tercera edad, la sensación de aislamiento actúa en nuestro cerebro como el estrés cuando somos más jóvenes, debilitando los sistemas endocrino e inmunológico y provocando el desarrollo de diversas enfermedades como la ansiedad, diabetes, hipertensión, infecciones, depresión, pérdida de movilidad y problemas mentales como el deterioro cognitivo.

Si la esperanza de vida en nuestro país es de 79 años en hombres y 85 años en mujeres, hablamos de un grupo de población muy numeroso que está pasando por esta situación de depresión.

Algunos mayores se encuentran en soledad ya que durante su juventud su vida social tampoco fue muy activa y ahora les cuesta aún más socializar por miedo a ser rechazados. Justamente estos son los que necesitan más ayuda para solucionar su situación, ya que también puede ser que les resulta difícil abrirse y hablar del problema.

Además, la sociedad en la que vivimos hoy en día y el modo de vida al que nos hemos acostumbrado hacen que este problema vaya en aumento y la soledad de nuestros mayores sea cada vez más habitual, provocándoles problemas de salud cada vez más numerosos. Y es que nuestros familiares mayores se sienten tristes, sin ganas de hacer nada, alimentándose mal por falta de voluntad…

Por lo mismo, se deben tomar cartas en el asunto y tomar el asunto como un problema a gran escala que requiere del esfuerzo de todos para conseguir una sociedad en la que prime el bienestar de nuestros mayores. Las personas que tiene en sus manos una forma de ayudarles son justamente la familia, amigos, instituciones sociales, grupos de apoyo… En algunos casos incluso pueden intervenir especialistas en tratamiento psicológico. Lo que ellos necesitan tener a alguien a diario con quien conversar, así podrán superar la tristeza y mejorar su salud.

Cualquier intento que hagamos por reducir esa soledad en nuestros mayores va a tener un efecto beneficioso para su salud. Su calidad de vida mejorará a través de las relaciones sociales, de la creciente atención de nuestros seres queridos en la tercera edad, los vínculos que comiencen a desarrollar, el reconocimiento, el cariño, el volver a sentirse útiles, etc…

En caso que el anciano no tenga familia, puede más bien hacer actividades que mejoren su calidad de vida, como  buscar amistades, formar parte de grupos similares: compartir intereses, hacer cursos, cinefórum, talleres de teatro… Hay muchas opciones, y solo se le debe animar a buscar la ideal de acuerdo a sus habilidades e intereses.

Importancia de los vínculos sociales

Los vínculos sociales en la tercera edad son una permanente búsqueda para la convivencia e integración con diferentes culturas, edades, razas, profesiones, entre otros. Además de situaciones donde se permitan  compartir diferentes opiniones, puntos de vista y experiencias, aumentando el grado de confianza en sí mismos y, en consecuencia, de su autoestima.

En la vejez, las relaciones de amistad con personas de la misma edad también son muy importantes, ya que así se pueden compartir experiencias parecidas, intereses en común, recuerdos, valores y comprensión mutua, lo cual mejora el bienestar personal, la salud, y la longevidad, al sentirse más felices y aceptados.

De hecho, estudios han demostrado que las personas de tercera edad tienen la ventaja de elegir con quien relacionarse ya que no tienen que asistir a centros de trabajo donde las relaciones son prácticamente impuestas. Asimismo, tienen la capacidad de mejorar la relación padre-hijos, amigos-familiares y amigos-vecinos, por el tiempo libre que tienen y por el temor del poco tiempo que les queda para compartir.

Beneficios de una vida social activa en la vejez

Cuando las personas mayores se relacionan con otras personas, esto les brinda grandes y mejora completamente su calidad de vida:

1. Aumenta la calidad y esperanza de vida

Mantener una vida social activa en la tercera edad contribuye a una mayor esperanza de vida. Esto, aunque es más notable en adultos mayores, afecta a todas la personas, sin importar la edad que tengan. En cambio, si socializas y buscas compartir momentos agradables con distintas personas, nutrirás tu vida en todos los sentidos.

2. Disminuye el sentimiento de soledad

Los adultos mayores, aunque mantenga una familia unida que los quiere, suelen sentirse ajenos a la vida de sus familiares, ya sea por la diferencia de edad, de intereses, porque no siempre logran verse; y esto los acerca cada vez más a la soledad. Por eso, cuando socializan fuera del hogar, se sienten independientes y capaces de crear su propio ambiente.

3. Mejora el bienestar físico y mental

Una vida social activa también tiene efectos positivos en la salud, tanto física como mental, ya que puede controlar enfermedades como hipertensión, diabetes, depresión, ansiedad, esquizofrenia, entre otros.

4. Mejora la calidad de vida

La socialización propicia momentos de diversión, la creación de recuerdos y experiencias, y  nos ayuda a olvidarnos de preocupaciones insignificantes. Por lo tanto, esto favorece altamente la autoestima de las personas mayores y por ende, mejora también su calidad de vida.

5. Mantienen la mente activa

Ya que las relaciones interpersonales implican participar en conversaciones, juegos de mesa, y hasta actividades físicas, esto ayuda a mantener una mente activa y a mejorar otros aspectos de la vida de los adultos mayores.

¿Qué hacer para que las personas mayores sociabilicen más?

Incentivar y promover las relaciones sociales en las personas mayores es algo muy positivo para su propia calidad de vida. Esto hará que su estado de ánimo mejore y obtengan grandes beneficios para la salud.

Además, las relaciones les ayudarán a sentirse más independientes, resolutivos y a mejorar sus capacidades cognitivas. Por lo que si algún adulto mayor forma parte de tu núcleo familiar o tu red de conocidos y lo has notado en asilamiento social, la Agencia Sant Pau, personal calificado y con amplia experiencia en la asistencia a adultos mayores, te da algunos consejos que puedes aplicar para ayudarlo a mejorar su vida social:

  1. Valoración del caso: Lo primero que debes hacer es conocer qué situación de sociabilidad tienen.
  2. Integración e interacción: Tenemos que comenzar a integrar a los adultos mayores en nuestros quehaceres y rutinas, estimulándolos a la conversación.
  3. Salir del núcleo familiar: Se debe promover las relaciones entre los más mayores, sobre todo entre las mujeres, que siempre tienden a centrarse más que los hombres en el núcleo familiar. Así mismo, hay que invitarles y animarles a que conozcan a gente.
  4. Rutinas saludables: Se debe intentar que adquieran hábitos tan sencillos y tradicionales como comprar el pan, ir al mercado, dar paseos diarios o acudir a alguna asociación o caso cultural para hacer actividades de ocio o educativas destinadas a ellos. Acompañarlos a visitar a algún familiar, relajarse en un parque o, en la medida de lo posible, practicar turismo.