Un paso más

26 enero, 2016
Un paso más

Cuando terminé de estudiar mi carrera universitaria, tuve mucha suerte de encontrar trabajo de lo que había estudiado. Fui un afortunado porque tal y como están las cosas hoy en día… Pero además de conseguir un puesto de trabajo de lo que había estudiado, también tuve mucha suerte por el buen contrato que me hicieron y es que después de un año, si la empresa estaba contenta con mi forma de trabajar, me harían un contrato fijo. Si, fijo dije, hoy en día de esos no se ven muy a menudo.

Así que durante ese año me esforcé al máximo para poder conseguir ese contrato a la par que el buen sueldo que tenía, lo ahorraba con vistas a poder comprar una casa, si todo salía bien.

Llegado el momento tenso, después de todo un año dejándome literalmente el lomo para conseguir ese preciado contrato, el resultado no podía haber sido mejor: me contrataron en la empresa con un contrato fijo y además me mejoraron las condiciones salariales.

Con todo lo anterior decidí que era hora de comprar un casa y es que debía aprovechar ese momento que estaba viviendo, además que ya tenía una edad para independizarme. A todo esto hay que sumarle que mi pareja me presionaba para que me comprara esa casa y así poder estar los dos más tranquilos y disfrutar de la vida de otra manera.

Un amigo que ya se había independizado años antes me aconsejó acudir a la inmobiliaria Inmoden que esta situada en Denia y es que mi puesto de trabajo esta apenas unos kilómetros de esta ciudad. Mi amigo me dijo que él estaba muy contento con la casa que había comprado a través de esta inmobiliaria ya que encontraron la casa adecuada para el y su familia.

Un día me acerqué a Inmoden y estuve charlando con los comerciales. En todo momento mostraron un trato muy cercano y directo hacia mí. Mucho antes de enseñarme casas me estuvieron preguntando sobre mi vida, sobre mis gustos y preferencias, ideas que tenía en el futuro etc. Un buen interrogatorio. Y es que luego comprendí que todo esa información la iban a usar a posterior para darme ideas sobre casas que se adaptaría a mis preferencias y necesidades. Y clavado, todas las casas de las muchas que tenían me gustaban. Tenían todo tipo de casas: desde chales en primera línea de playa, pasando por apartamentos modernos, hasta casas en el centro de la ciudad. Y es que además tenían una amplia oferta de precios, teniendo la posibilidad de comprar una casa que el banco se quería quitar del medio, llámalo “ganga”. Además los comerciales me enseñaron todas las casas que yo quería ver, me resolvían todo tipo de dudas y sobre todo no me presionaban a la hora de tomar decisiones. Me ayudaron en todo el proceso con el banco y es que aquí si que surgen los verdaderos problemas. Te piden todo tipo de papeles, de documentación, rellenar hojas y hojas. Te ponían todo tipo de impedimentos y de pegas. Y sino llega a ser por los comerciales de esta inmobiliaria, no hubiera conseguido nada de eso. Se nota que tienen una gran experiencia en esos problemas además de ser unos grandes profesionales a la hora de orientar en como afrontar el asunto Banco-Hipoteca. De hecho fueron tantos los problemas que me ponían que estuve apunto de abandonar el proyecto. Pero los comerciales sacaron un as de la manga: me ofrecieron una casa que tenía el banco en venta y que se la querían quitar del medio si o si. Y gracias a ellos me quede con esa casa y el banco de poner todo tipo de problemas pasaron a ser del grupo de amigos… lo que son las cosas. Y repito que todo fue a los “máquinas” de Inmoden.

Y finalmente me dieron las llaves de la tan deseada casa, cerca de la playa. Una casa con dos habitaciones y una gran terraza para poder tomar el sol o el fresco, ya depende del tiempo que toque aprovechar. Se adaptaba a mi sueldo, que era de los puntos más importantes, al gusto de mi pareja y mío. Y así, comencé una etapa nueva.

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