Terapia de Aceptación y Compromiso

22 septiembre, 2016
Terapia de Aceptación y Compromiso

El estrés, la ansiedad, la depresión… ¿son las enfermedades psicológicas el mal del siglo XXI? Algunos expertos aseguran que sí, a pesar de que otros se les echen al cuello. La realidad, hoy en día, es que casi el 80% de la población actual en los países desarrollados sufre alguno de estos problemas y, en muchos casos, ni siquiera son conscientes de ello.

Un estudio que barajaba diferentes terapias para luchar contra estos males ha demostrado que es la Terapia de Aceptación y Compromiso la que mejores resultados ofrece a los pacientes que se han sometido al análisis. Se trata de un tipo de intervención psicológica orientada a la aceptación de uno mismo.

Cuando un individuo se acepta tal y como es, con sus virtudes y sus defectos, ya hay muy pocas cosas que puedan hacerle daño psicológicamente. Hay que tener en cuenta que una persona frágil y con poca autoestima tiene muchas posibilidades de hundirse en sí mismo, tenga la edad que tenga. Cuando hablamos de niños y/o adolescentes este problema puede llegar a convertirse en bullying, acoso escolar. Está claro que el acoso es algo que provoca una persona ajena hacia alguien más débil psicológicamente, o aparentemente más débil, pero cuando la víctima de esos abusos tiene confianza en sí misma el daño que puede causarle el acosador es mucho menor.

Sólo resultados positivos

Marisa Hernández Torrijo es una de las expertas más reconocidas a nivel nacional en este ámbito y afirma que la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) es un tipo de terapia cuyos resultados siempre son positivos. Como es lógico, cuando una terapia (bien hecha) se encamina y dirige sus esfuerzos a hacerte valer el paciente va a recibir siempre estímulos positivos sobre su persona y, por lo tanto, en mayor o menos medida, los resultados siempre van a ser positivos.

La ACT emplea la aceptación, entendida como la capacidad de experimentar estar conscientes, de experimentar las sensaciones, los pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, imágenes, etc. de modo que el subconsciente del paciente aúna esa experiencia al compromiso de llevar a cabo acciones acordes a los valores personales que ya posee, animándolo a darse cuenta de la cantidad de cualidades buenas que tiene y ayudándole a que crezca su autoestima que es, en definitiva, el mayor poder con el que el ser humano puede lugar contra enfermedades mentales como la depresión, el estrés o la ansiedad. “Si quiero, puedo”.

La ACTE presupone que el sufrimiento psicológico está causado por la “evitación experiencial” que viene a ser una amplia gama de comportamientos dirigidos intencionadamente a evitar el contacto con esos pensamientos, emociones o recueros que son vividos como negativos porque dañan tus sentimientos. Sin embargo, cuando los aceptas de frente, cuando los miras a la cara y te dices a ti mismo que vales más que todo eso y que tienes el poder y la capacidad suficiente como para enfrentarlos, entonces esos recuerdos dejan de ser tan dañinos y dejan de tener tanto poder sobre ti y sobre tu comportamiento.