La eterna espera

16 noviembre, 2017
La eterna espera

“Ver pasar los meses sin resultados al tiempo que pierdes los pocos ahorros que habías conseguido mientras tus amigos y familiares te van dando noticias felices para ellos es como si alguien decidiera echar cubos de agua helada sobre ti mientras estás tiritando de frío”. Así es como se siente Tania Sánchez tres dos años intentando quedarse embarazada gastando dinero e ilusión sin ver recompensa ninguna. “Como estamos en la edad”, añade refiriéndose a sus amigos, “en estos dos años he tenido que revivir el momento de la buena noticia varias veces y, aunque me alegro por ellos, no puedo evitar pensar eso de ¿y por qué yo no?

Igual que Tania, miles de mujeres que quieren ser madres se ven navegando en un barco a la deriva sin más guía que su propia intuición, o las ganas de seguir luchando que tengan, y mientras algunas personas prefieren no hablar del tema, ella quiere gritarle al mundo entero que done. “Hay parejas que necesitan donantes de esperma y otras que necesitan donantes de óvulos y aunque todo este tema es algo muy persona y respeto todas las opiniones que hay alrededor, creo que deberíamos verlo desde un prima científico”.

Ahora, tras dos años de pruebas e intentos fallidos, Tania está embarazada gracias a IVI, y a su departamento IVIDona de donación de óvulos. “Aquella mujer que decide que no quiere ser madre se merece todo el respeto del mundo, pero tal vez ella, o cualquier otra mujer, desee ayudar a otra mujer que sí desea ser madre. Es como ayudar a fabricar un milagro” sentencia, y la emoción embarga sus ojos.

Silvia Nanclares, también recurrió a la ovodonación, aunque no por el mismo motivo que Tania, en su caso lo que ocurría es que sus óvulos eran demasiado “viejos”. Su historia, perfectamente narrada y llena de sentimiento, nos muestra cómo aceptar lo inevitable y vivir en la incógnita constante.

Cómo contarlo y a quién

El problema al que se enfrentan muchas madres que han tenido a sus hijos gracias a la ovodonación es que, en algunos sectores, no está demasiado bien visto. “Hay quien cree que para tener un bebé mediante ovodonación es mejor adoptar porque en realidad no lleva tus genes como madre” nos cuenta Tania “y empiezan a hacerte preguntas o a juzgarte entre líneas, como su tuvieran derecho a hacerlo, por eso al final optas por callarte, por no contar cómo ha venido tu hijo al mundo y no es justo porque yo estoy muy orgullosa de lo mucho que nos hemos esforzado para que llegara este momento y no veo el motivo por el que debo callarme”.

Cuando Tania se quedó embarazada por fin se lo contó a sus familiares más cercanos y empezó a llevar ropa ancha para no tener que dar explicaciones a nadie más hasta que el embarazo estuviera un poco más avanzado, por miedo a la pérdida. Fue en la ecografía de las 12 semanas, cuando descubrieron el sexo del bebé, cuando decidieron contarlo a todo el mundo.

“Me compré un disfraz de niña pequeña en La Casa de los Disfraces” y lo adapté para que se me viera la barriga, donde escribí en letras grandes: Soy una niña. Luego empecé a visitar a todos mis amigos y a los familiares a los que no les habíamos dicho nada aún” Comenta entre risas, “Fue un sábado, empezamos a las 10 de la mañana con las visitas y acabamos a las 20 de la tarde, fue agotador pero muy divertido”.

La historia de Tania es una más de entre todas las que hay en España porque esta técnica de reproducción asistida es cada vez más usada y demandada pero, sin embargo, siguen habiendo ciertos tabúes que deberíamos eliminar cuanto antes. ¿Y tú, donarías?