Cuando llegas a una edad… hay que cuidarse

9 junio, 2017
Cuando llegas a una edad… hay que cuidarse

No sé si ha sido al cumplir los 35 o simplemente porque me he obsesionado ahora con esto sin motivo alguno, pero el caso es que ahora llevo un cuidado extremo en lo que a mi salud se refiere, tanto por fuera como por dentro. Quiero cuidarme mucho y bien para llegar a la tercera edad más joven que nunca y disfrutar, durante mi futura jubilación, de un periodo de descanso en el que poder hacer todas esas cosas que antes no he podido: viajar, disfrutar de posibles nietos, practicar algún hobby, etc. Pero lo verdaderamente interesante es que ya noto los efectos positivos de ese cuidado en mí, y sólo llevo un par de meses.

Dieta, ejercicio y cuidado

Cada día, al levantarme, tomo colágenos con magnesio para mis huesos. En la farmacia, un bote de 250 pastillas vale 9 euros, y te dura un mes y medio, más o menos. También tomo pastillas de Aloe Vera, para cuidar mi digestión porque sufro de hernia hiatal y pretendo evitar el omeprazol lo máximo posible (dicen que puede llegar a producir alzheimer), y con la alimentación también llevo un cuidado que jamás había llevado hasta ahora.

Intento comer proteínas, hidratos de carbono y verduras en cada comida, para estar sana y fuerte, y la única azúcar que tomo al día es la que le pongo al café porque soy incapaz de tomármelo sin endulzarlo un poco. Pero no es sólo eso, también intento que los productos que compro sean lo más naturales posible. Por ejemplo, los cítricos los encargo en naranjasaldia.es, una cooperativa de agricultores que han decidido saltarse los intermediarios para hacer llegar las naranjas, mandarinas y limones directamente del árbol a tu mesa ¿qué puede haber más natural que eso?

También hago ejercicio, tres veces por semana como mínimo y unos 45 minutos. Me gustaría llegar hasta la hora pero tendré que ir poco a poco porque la última vez que quise alargar el ejercicio esos quince minutos que me faltan, casi muero. Me faltaba hasta el oxígeno. Pero bueno, poco a poco.

Lo que hago siempre es calentar estirar un poco, calentar los músculos saltando o trotando un poco y luego paso a prácticas concretas como sentadillas, dominadas, planchas y abdominales. Luego, para finalizar, estiro un poco de nuevo y me relajo antes de la ducha.

Estéticamente también me estoy cuidando mucho más de lo que lo hacía, aunque eso tampoco es difícil porque antes no me ponía ni crema. Ahora me limpio la piel a diario con agua micelar y me pongo crema hidratante. Luego, una vez por semana, me exfolio la piel y me pongo una mascarilla anti puntos negros, pero lo que más rápidamente me ha dado resultado es el tratamiento Renovalan que me hice en Estética Versátil, un tratamiento facial hidratante-renovador celular para eliminar células muertas de cara y cuello y activar el colágeno e incrementando la hidratación.